Categorias: Generales

El Museo como agente comunitario. Un foro de comunidades

Por Alberto Gamoneda, May 27, 2011 9:32 am

¿Qué es comunidad?

Se podría tomar esta idea de comunidad desde miles de ámbitos; como siempre que se utilizan las palabras, las posibilidades son tan numerosas como los matices de sus significados. Es interesante la reflexión, por abierta y llena de nuevas puertas, de que lo común implica la existencia de más de un elemento, o también, algo que es abundante (otra acepción de común).Esto implica en sí mismo lo diverso, por esa realidad de numeroso para que sea común, y también, por todo lo que no sea común y que pertenezca a esos elementos.

Si se habla del ser humano, se habla de un animal social y gregario y surge de manera inmediata el término comunidad o comunitario como una entidad fuera de cada sujeto, pero que es pertenencia y responsabilidad de cuantos componen esa especie de uno múltiple, donde el elemento de unión es lo igual pero lo que lo hace interesante y vivo es lo diferente.

Aparecen ideas como la de comunidad de vecinos, comunidad como población, comunidad de bienes o ámbitos comunitarios. En un modo más tradicional la comunidad se entendería como la tribu o el poblado. La necesidad de lo diverso es obvia en lo comunitario. En las comunidades tradicionales cada uno tiene su papel y todos son necesarios.

En un museo, los elementos comunes son el edificio y las obras de arte, y sería extraño cuando menos, un museo donde hubiera muchos cuadros que fueran siempre el mismo. La diversidad en la comunidad y en lo común es un bien no sólo deseable sino necesario.


¿Cómo son las comunidades?

Al imaginar el concepto de comunidad, nunca debería ser algo estático. La propia diversidad que implica su existencia hace que haya tensiones que la convierten en algo dinámico y englobado siempre en otras comunidades y campos de relación. Así una comunidad de vecinos pertenece a un barrio, que pertenece a una ciudad, que está dentro de una comunidad autónoma.

Esto lleva a entender que hay todo tipo de comunidades. Comunidades naturales, sociales, políticas, históricas, económicas, profesionales etc. Que uno, no sólo pertenece a una comunidad, sino a toda una red de significados (que crean las conexiones intercomunitarias ) que conforman la imagen personal.

¿Qué importancia tienen las comunidades?

La comunidad acaba siendo parte de la propia imagen, como una especie de pequeña fotografía que compone el puzzle de cuanto soy. Si la relación con las comunidades, si la relación de la propia diversidad con lo común, de la soledad con lo múltiple, de la individualidad con lo diverso se ve afectada, al romperse esa red la imagen personal se fragmenta en una suerte de miles de otras imágenes inconexas que me convierten en un individuo aislado.

Por otro lado las comunidades o lo comunitario empobrecen parte de la diversidad que las compone quedando claramente mermadas. En una palabra, pierden. Ahora bien, si hablamos de comunidades, y más en una sociedad tan compleja como es la contemporánea en la que parte de esas comunidades son supra comunitarias, con el peligro que esto engloba de despersonalizar y desindividualizar para reagrupar por lo común obviando lo diverso, llegamos a la conclusión en ámbitos como el de la diversidad funcional, salud mental o exclusión social, de que es fácil, si no hay un sistema de vuelta y de re-conexión con la red de comunidades, quedar aislado en esos espacios generados para la rehabilitación y por tanto la dificultad de recuperación de la propia imagen relacional se entorpece enormemente.

¿Cómo evitar el aislamiento?

Quizá sea una responsabilidad compartida de los agentes comunitarios como la red socio sanitaria y sus profesionales, de los foros comunitarios naturales o comunidades de encuentro de otras comunidades como pueden ser los museos, la comunidad educativa (con una amplia responsabilidad en la formación social) o las empresas ir generando espacios que ayuden a regenerar ese tejido y reintegrar esa visión del sujeto múltiple y diverso que reconstruya la imagen perdida a la persona.

¿Qué importancia tiene el nombre?

Si el pensamiento se construye con ideas, que etimológicamente vienen de la forma griega de eidon (primera persona del presente del verbo ver), es fácil entender que nuestro pensamiento se construye con imágenes que devienen y derivan de palabras. Una vez se ha generado una idea, la misma nos vale para prejuzgar la realidad. Nos sirve para dejar de estar alerta y evidentemente, para ahorrar la realización de un proceso continuo y constante de constatación de dicha realidad.
Esto es bueno en muchos casos, sobre todo cuando facilita la vida. Pero se convierte en algo mucho más complejo cuando afecta a otros fuera de uno. Pues me ayuda a desproveerles de su diversidad permitiéndome encasillarlos por lo común. Si la fuerza del lenguaje ayuda a generar nuestras imágenes y si encima los nombres de esas casillas refuerzan ese sentido de exclusión y diferencia sin lo común, se genera una especie de calle cortada en la que se hace complejo dar marcha atrás una vez se entra.

¿Por qué los museos como comunidad?

Quizá el museo sea una de los lugares más interesantes, no por sus bienes muebles e inmuebles que lo dotan de existencia, sino por todo el mundo de conceptos y realidades que se mueven en torno a él y en él. En ese aspecto, uno de sus valores principales es el de estar dotado de un aura de prestigio, vinculado al propio concepto de cultura, a la idea de arte considerado tesoro público de responsabilidad común.
Eso lo convierte en un foro natural por el que pasan un gran número de comunidades o públicos, un lugar que posee la doble concepción de ocio y aprendizaje y que en las últimas décadas se ha convertido en un recurso educativo de primer orden para la escuela, la universidad y las familias.

Es evidente su función como lugar de encuentro y como lugar de contemplación de artefactos visuales. Por tanto, generadores y custodios de formas de ver y de pensar. Un museo, como el Thyssen, con una amplia colección dedicada a las vanguardias se convierte además en un lugar que plasma la lucha por la conciencia de la mirada múltiple, del pensamiento diverso de la construcción de ideas. Si entendemos que lo que contemplamos nos pertenece, que somos un espejo que reconstruye un significado desde sus propias ideas, que leemos las imágenes externas desde nuestras propias imágenes internas, se hace fácil sumar todos esos elementos, y entender cómo el museo se puede convertir en un instrumento rehabilitador de primer orden para los profesionales sociosanitarios y los usuarios de esos servicios y recursos.
Rompiendo, con la asistencia al museo y la libertad a la hora de generar la lectura de esas imágenes, un ámbito clínico que en muchos casos no hace sino reforzar continuamente esa idea de calle sin conexión.


¿Cómo reforzar esas posibilidades?

Hay espacios que por su naturaleza de foros de encuentro tienen el poder de dar visibilidad, y, siendo los museos, lugares de visita deseada desde múltiples colectivos, la manera natural de revertir la visión negativa es la de convertir a quienes tradicionalmente han sido considerado receptores y demandantes de las acciones y servicios comunitarios, en generadores de esos servicios para el resto de la comunidad. Si eso va vinculado a un lugar con el aura de prestigio del museo, se comprende el carácter bidireccional de este como constructor de conceptos e ideas que contrapesan la visión excluyente.
Así, las comunidades implicadas pueden entender que la educación no es sólo escolar, sino que también es social, y que la comunidad tiene un papel de prioritario en la recuperación de su red y de su propia imagen identitaria,  que es, al fin y al cabo, una de las funciones capitales del museo.

¿Qué es comunidad?

Se podría tomar esta idea de comunidad desde miles de ámbitos; como siempre que se utilizan las palabras, las posibilidades son tan numerosas como los matices de sus significados. Es interesante la reflexión, por abierta y llena de nuevas puertas, de que lo común implica la existencia de más de un elemento, o también, algo que es abundante (otra acepción de común).Esto implica en sí mismo lo diverso, por esa realidad de numeroso para que sea común, y también, por todo lo que no sea común y que pertenezca a esos elementos.

Si se habla del ser humano, se habla de un animal social y gregario y surge de manera inmediata el término comunidad o comunitario como una entidad fuera de cada sujeto, pero que es pertenencia y responsabilidad de cuantos componen esa especie de uno múltiple, donde el elemento de unión es lo igual pero lo que lo hace interesante y vivo es lo diferente.

Aparecen ideas como la de comunidad de vecinos, comunidad como población, comunidad de bienes o ámbitos comunitarios. En un modo más tradicional la comunidad se entendería como la tribu o el poblado.

La necesidad de lo diverso es obvia en lo comunitario. En las comunidades tradicionales cada uno tiene su papel y todos son necesarios.

En un museo, los elementos comunes son el edificio y las obras de arte, y sería extraño cuando menos, un museo donde hubiera muchos cuadros que fueran siempre el mismo. La diversidad en la comunidad y en lo común es un bien no sólo deseable sino necesario.

¿Cómo son las comunidades?

Al imaginar el concepto de comunidad, nunca debería ser algo estático. La propia diversidad que implica su existencia hace que haya tensiones que la convierten en algo dinámico y englobado siempre en otras comunidades y campos de relación. Así una comunidad de vecinos pertenece a un barrio, que pertenece a una ciudad, que está dentro de una comunidad autónoma.

Esto lleva a entender que hay todo tipo de comunidades. Comunidades naturales, sociales, políticas, históricas, económicas, profesionales etc. Que uno, no sólo pertenece a una comunidad, sino a toda una red de significados (que crean las conexiones intercomunitarias ) que conforman la imagen personal.

¿Qué importancia tienen las comunidades?

La comunidad acaba siendo parte de la propia imagen, como una especie de pequeña fotografía que compone el puzzle de cuanto soy. Si la relación con las comunidades, si la relación de la propia diversidad con lo común, de la soledad con lo múltiple, de la individualidad con lo diverso se ve afectada, al romperse esa red la imagen personal se fragmenta en una suerte de miles de otras imágenes inconexas que me convierten en un individuo aislado.

Por otro lado las comunidades o lo comunitario empobrecen parte de la diversidad que las compone quedando claramente mermadas. En una palabra, pierden.

Ahora bien, si hablamos de comunidades, y más en una sociedad tan compleja como es la contemporánea en la que parte de esas comunidades son supra comunitarias, con el peligro que esto engloba de despersonalizar y desindividualizar para reagrupar por lo común obviando lo diverso, llegamos a la conclusión en ámbitos como el de la diversidad funcional, salud mental o exclusión social, de que es fácil, si no hay un sistema de vuelta y de re-conexión con la red de comunidades, quedar aislado en esos espacios generados para la rehabilitación y por tanto la dificultad de recuperación de la propia imagen relacional se entorpece enormemente.

¿Cómo evitar el aislamiento?

Quizá sea una responsabilidad compartida de los agentes comunitarios como la red socio sanitaria y sus profesionales, de los foros comunitarios naturales o comunidades de encuentro de otras comunidades como pueden ser los museos, la comunidad educativa (con una amplia responsabilidad en la formación social) o las empresas ir generando espacios que ayuden a regenerar ese tejido y reintegrar esa visión del sujeto múltiple y diverso que reconstruya la imagen perdida a la persona.

¿Qué importancia tiene el nombre?

Si el pensamiento se construye con ideas, que etimológicamente vienen de la forma griega de eidon (primera persona del presente del verbo ver), es fácil entender que nuestro pensamiento se construye con imágenes que devienen y derivan de palabras. Una vez se ha generado una idea, la misma nos vale para prejuzgar la realidad. Nos sirve para dejar de estar alerta y evidentemente, para ahorrar la realización de un proceso continuo y constante de constatación de dicha realidad.

Esto es bueno en muchos casos, sobre todo cuando facilita la vida. Pero se convierte en algo mucho más complejo cuando afecta a otros fuera de uno. Pues me ayuda a desproveerles de su diversidad permitiéndome encasillarlos por lo común. Si la fuerza del lenguaje ayuda a generar nuestras imágenes y si encima los nombres de esas casillas refuerzan ese sentido de exclusión y diferencia sin lo común, se genera una especie de calle cortada en la que se hace complejo dar marcha atrás una vez se entra.

¿Por qué los museos como comunidad?

Quizá el museo sea una de los lugares más interesantes, no por sus bienes muebles e inmuebles que lo dotan de existencia, sino por todo el mundo de conceptos y realidades que se mueven en torno a él y en él.

En ese aspecto, uno de sus valores principales es el de estar dotado de un aura de prestigio, vinculado al propio concepto de cultura, a la idea de arte considerado tesoro público de responsabilidad común.

Eso lo convierte en un foro natural por el que pasan un gran número de comunidades o públicos, un lugar que posee la doble concepción de ocio y aprendizaje y que en las últimas décadas se ha convertido en un recurso educativo de primer orden para la escuela, la universidad y las familias.

Es evidente su función como lugar de encuentro y como lugar de contemplación de artefactos visuales. Por tanto, generadores y custodios de formas de ver y de pensar.

Un museo, como el Thyssen, con una amplia colección dedicada a las vanguardias se convierte además en un lugar que plasma la lucha por la conciencia de la mirada múltiple, del pensamiento diverso de la construcción de ideas.

Si entendemos que lo que contemplamos nos pertenece, que somos un espejo que reconstruye un significado desde sus propias ideas, que leemos las imágenes externas desde nuestras propias imágenes internas, se hace fácil sumar todos esos elementos, y entender cómo el museo se puede convertir en un instrumento rehabilitador de primer orden para los profesionales sociosanitarios y los usuarios de esos servicios y recursos.

Rompiendo, con la asistencia al museo y la libertad a la hora de generar la lectura de esas imágenes, un ámbito clínico que en muchos casos no hace sino reforzar continuamente esa idea de calle sin conexión.

¿Cómo reforzar esas posibilidades?

Hay espacios que por su naturaleza de foros de encuentro tienen el poder de dar visibilidad, y, siendo los museos, lugares de visita deseada desde múltiples colectivos, la manera natural de revertir la visión negativa es la de convertir a quienes tradicionalmente han sido considerado receptores y demandantes de las acciones y servicios comunitarios, en generadores de esos servicios para el resto de la comunidad. Si eso va vinculado a un lugar con el aura de prestigio del museo, se comprende el carácter bidireccional de este como constructor de conceptos e ideas que contrapesan la visión excluyente.

Así, las comunidades implicadas pueden entender que la educación no es sólo escolar, sino que también es social, y que la comunidad tiene un papel de prioritario en la recuperación de su red y de su propia imagen identitaria, que es, al fin y al cabo, una de las funciones capitales del museo.

Reseña de las actas del I Congreso Internacional

Por Begona de la Riva, February 2, 2011 11:32 am

Actas / ponencias y comunicaciones: I Congreso Internacional

Javier Arnaldo (dir): Los Museos de la Educación. La formación de los educadores. Madrid, MuseoThyssen-Bornemisza, 2009. 486 págs., con ilustraciones.

Edición en español con apéndice en inglés.

Artículos de Elliot W. Eisner, Rainer K. Wick, Selma Holo, Amy Silva y otros.

El pasado mes de enero se presentaron las actas del I Congreso Internacional  Los Museos en la Educación. La formación de los educadores, celebrado durante los días 9,10 y 11 de abril de 2008 en el Museo Thyssen-Bornemisza. Al presentar esa publicación parecían cerrarse las jornadas que casi dos años antes habían reunido en Madrid a estudiantes y profesionales de todo el mundo para reflexionar y debatir sobre el tema propuesto. Aproximadamente 250 asistentes, procedentes de hasta 16 países distintos se congregaron en aquella ocasión. Las ponencias y comunicaciones reflejaban asimismo el sesgo internacional de ese foro que se propuso reflexionar desde diversas ópticas acerca de los retos relacionados con la formación de los educadores de museo y las habilidades que estos desarrollan como mediadores entre el museo y el visitante. Fue, a decir de los asistentes, un encuentro enormemente enriquecedor.

El libro, que  reordena los resultados del congreso en relación al programa con el que se convocó, se abre con la que sirvió de conferencia de clausura del encuentro, la lección magistral del  profesor de la Universidad de Standford  Elliot W. Eisner, bien conocido por sus muchos estudios de psicología del arte y su dedicación a las ciencias de la educación. En su artículo Eisner parte de esta idea fundamental: “La educación de los museos, por ejemplo, es un intento de utilizar las obras de arte para dar forma a la experiencia humana y así dar forma a la manera de sentir y de pesar de las personas. La satisfacción estética es una de los resultados de este esfuerzo”. Otorga así a los educadores de museos un papel decisivo para la consecución, por parte del visitante, de tal experiencia estética. Y es que Eisner habla del papel de mediador que el educador tiene, al ser el encargado de establecer un nexo entre museo y público. Esta responsabilidad va mucho más allá en el momento en el que considera que a través del arte puede cambiarse la percepción del mundo. De algún modo deposita en la profesionalidad del educador artístico la capacidad para hacer un mundo distinto, colocando la educación en los museos en una posición privilegiada.

A partir de esa definición del objeto central de estudio, el libro se articula en cuatro bloques temáticos:

-          Pedagogías artísticas – Historia del Arte, donde se habla de los orígenes y desarrollo de la pedagogía moderna y su estrecha relación con la historia de las vanguardias artísticas.

-          Desde fuera – Desde dentro, donde se analiza el rol de agente social que el educador adopta al mediar entre la obra de arte y una cada vez mayor diversidad de públicos.

-          La formación – La práctica, en cuyos artículos se analizan diversas medidas adoptadas tanto desde el mundo universitario como del museístico para afrontar la formación de los educadores.

-          Educación – Museología crítica, la sección final que contribuye a diferenciar experiencias con nuevos públicos en el ámbito de actuación de la educación museística.

La publicación goza en definitiva de un interés evidente no sólo para los profesionales del museo, sino también para todos los profesores y estudiosos interesados en la educación y la pedagogía artística. Sus casi 500 páginas, cuidadosamente editadas, recogen fielmente el espíritu de esta iniciativa del Área de Investigación y Extensión Educativa del Museo Thyssen Bornemisza. La publicación y su modelo, el congreso, fueron concebidos como lugares de encuentro y, sobre todo, de intercambio y comunicación constructiva, conceptos esenciales en el desarrollo de la labor diaria de los educadores de museos y que se vuelcan elocuentemente en los resultados que quedan ahora al alcance de los lectores en castellano y en inglés.

Complementos en la visita al Museo: Las audioguías

Por Sofia Garcia, July 10, 2009 12:45 pm

Audiogu�as del Museo Thyssen-Bornemisza

En el Museo Thyssen-Bornemisza trabajamos con el objetivo de poder ofrecer una visita cada vez más dinámica y personalizada, realizando exposiciones temporales de grandes maestros de la historia del arte, talleres de diferentes tipos, visitas comentadas, dinamizadas, etc. Una posibilidad cada vez más extendida es la realización de la visita al Museo acompañado por una audioguía. Estos equipos combinan el trabajo del guía con la libertad del visitante, ya que le permite moverse a su ritmo, escuchar las explicaciones en el orden que desee y cuantas veces lo precise.

Actualmente el Museo ofrece mediante la empresa GTP Museum Solutions el servicio de audioguías, ofertando locuciones en varios idiomas para la Colección Permanente y la temporal. Los contenidos de las audioguías temporales varían dependiendo de la exposición. Por el contrario, la audioguía de la Colección Permanente es fijo; posee una duración de casi 4 horas con explicaciones de carácter académico y descriptivo, tanto de salas como de las obras más emblemáticas del Museo, estas explicaciones las llevan a cabo dos voces, una masculina y otra femenina alternadas con música relacionada con la época del cuadro, el autor o el movimiento artístico.

Recientemente hemos realizado un estudio evaluativo sobre estos soportes, teniendo en cuenta aspectos técnicos y de contenido. Este análisis está respaldado por cuestionarios realizados a los propios usuarios de las audioguías. La muestra está compuesta por 306 personas (106 visitantes de la exposición temporal y 200 de la Colección Permanente) de habla hispana, inglesa, francesa, italiana y alemana. En general, el grado de satisfacción se percibe como óptimo, pero algunos de los usuarios coinciden al expresar no sentirse completamente satisfechos en aspectos como las voces locutoras o la comodidad del equipo. Por ello, nuestra intención es trabajar en su mejora planteándonos ampliar la oferta de idiomas, cambios en su contenido, con un tratamiento más narrativo y no tan académico de las obras e intentando proporcionar equipos de reducido tamaño y peso para una mayor comodidad del usuario.

Finalmente, con el objetivo de mejorar su distribución y acercarnos a los visitantes virtuales vamos a estudiar la posibilidad de hacerlas más accesibles ofreciéndolas desde la web del Museo para su descarga, facilitando así la accesibilidad física y on line a nuestras Colecciones. Otro aspecto a estudiar sería su posible venta en la tienda del Museo.

Abrimos una nueva etapa en el Blog de EducaThyssen.org

Por Rufino Ferreras, July 2, 2009 12:34 pm

Como muchos de vosotros sabréis nuestro portal web EducaThyssen.org es un proyecto estratégico para el Área de Investigación y Extensión Educativa del Museo Thyssen-Bornemisza. Un proyecto que se inició hace casi una década y que estamos revitalizando desde hace algo más de dos años. Durante este tiempo hemos rediseñado todas nuestras acciones en la Red, pero sobre todo nos hemos embarcado en una ambiciosa reconceptualización de todas ellas. Ha sido, y sigue siendo, una labor compleja en la que no han faltado múltiples y variados problemas, casi todos de tipo técnico. Pero siendo fieles a la idea que las tecnologías son para nosotros, como Departamento de Educación de un Museo, meramente un medio, el trabajo duro ha sido el de repensar desde el punto de vista educativo nuestros proyectos en Internet. Una de nuestras reflexiones a girado en torno a este blog y a la incorporación de otras acciones relacionadas con la Web Social.

La creación de nuestros canales en Facebook o Twitter, y la actividad de microblogging que estamos desarrollando en estas plataformas, han hecho que replanteemos el enfoque de este blog. Hasta el momento nos servía para informar de convocatorias o de desarrollo de algunas actividades, pero esta función la hemos derivado a Facebook y Twitter, dejando el blog para entradas con una carga reflexiva mucho más importante. De este modo, el Blog de EducaThyssen, se convierte en nuestra herramienta para comunicar lo que pensamos sobre la educación en los museos o el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación como herramienta educativa en estas instituciones.

Mientras tanto seguimos trabajando para dar estabilidad a nuestro portal y así poder cargar los contenidos que hemos preparado en estos últimos meses (algunos ya se pueden ver precisamente en esas plataformas sociales como es el caso de nuestro Canal en Youtube, nuestra página de Google Maps o la galería de imágenes que estamos montando en Flickr. Al tiempo seguimos profundizando en el uso de la Web social. Si estás interesado en saber que proyectos son estos os recomiendo visitar esta página en la que centralizamos todos estos proyectos que están esperando a que te suscribas a ellos para poder desarrollarlos como es debido en este siglo XXI: entre todos.

Nueva web de EducaThyssen

Por Elena Villaespesa, December 15, 2008 7:00 pm

Estudiante con ordenador accediendo a EducaThyssen

El 15 de diciembre lanzamos la nueva web de EducaThyssen que además de incorporar nuevos contenidos, cambia su concepto hacia una web más social y participativa. Este proyecto titulado Un Museo para acercarse al conocimiento del arte ha sido realizado gracias a una subvención del Plan Avanza del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.

Descubre los nuevos recursos del Repositorio de EducaThyssen

Panorama: Tema de WordPrees desarrollado por Themocracy