Reseña de las actas del I Congreso Internacional
Actas / ponencias y comunicaciones: I Congreso Internacional
Javier Arnaldo (dir): Los Museos de la Educación. La formación de los educadores. Madrid, MuseoThyssen-Bornemisza, 2009. 486 págs., con ilustraciones.
Edición en español con apéndice en inglés.
Artículos de Elliot W. Eisner, Rainer K. Wick, Selma Holo, Amy Silva y otros.
El pasado mes de enero se presentaron las actas del I Congreso Internacional Los Museos en la Educación. La formación de los educadores, celebrado durante los días 9,10 y 11 de abril de 2008 en el Museo Thyssen-Bornemisza. Al presentar esa publicación parecían cerrarse las jornadas que casi dos años antes habían reunido en Madrid a estudiantes y profesionales de todo el mundo para reflexionar y debatir sobre el tema propuesto. Aproximadamente 250 asistentes, procedentes de hasta 16 países distintos se congregaron en aquella ocasión. Las ponencias y comunicaciones reflejaban asimismo el sesgo internacional de ese foro que se propuso reflexionar desde diversas ópticas acerca de los retos relacionados con la formación de los educadores de museo y las habilidades que estos desarrollan como mediadores entre el museo y el visitante. Fue, a decir de los asistentes, un encuentro enormemente enriquecedor.
El libro, que reordena los resultados del congreso en relación al programa con el que se convocó, se abre con la que sirvió de conferencia de clausura del encuentro, la lección magistral del profesor de la Universidad de Standford Elliot W. Eisner, bien conocido por sus muchos estudios de psicología del arte y su dedicación a las ciencias de la educación. En su artículo Eisner parte de esta idea fundamental: “La educación de los museos, por ejemplo, es un intento de utilizar las obras de arte para dar forma a la experiencia humana y así dar forma a la manera de sentir y de pesar de las personas. La satisfacción estética es una de los resultados de este esfuerzo”. Otorga así a los educadores de museos un papel decisivo para la consecución, por parte del visitante, de tal experiencia estética. Y es que Eisner habla del papel de mediador que el educador tiene, al ser el encargado de establecer un nexo entre museo y público. Esta responsabilidad va mucho más allá en el momento en el que considera que a través del arte puede cambiarse la percepción del mundo. De algún modo deposita en la profesionalidad del educador artístico la capacidad para hacer un mundo distinto, colocando la educación en los museos en una posición privilegiada.
A partir de esa definición del objeto central de estudio, el libro se articula en cuatro bloques temáticos:
- Pedagogías artísticas – Historia del Arte, donde se habla de los orígenes y desarrollo de la pedagogía moderna y su estrecha relación con la historia de las vanguardias artísticas.
- Desde fuera – Desde dentro, donde se analiza el rol de agente social que el educador adopta al mediar entre la obra de arte y una cada vez mayor diversidad de públicos.
- La formación – La práctica, en cuyos artículos se analizan diversas medidas adoptadas tanto desde el mundo universitario como del museístico para afrontar la formación de los educadores.
- Educación – Museología crítica, la sección final que contribuye a diferenciar experiencias con nuevos públicos en el ámbito de actuación de la educación museística.
La publicación goza en definitiva de un interés evidente no sólo para los profesionales del museo, sino también para todos los profesores y estudiosos interesados en la educación y la pedagogía artística. Sus casi 500 páginas, cuidadosamente editadas, recogen fielmente el espíritu de esta iniciativa del Área de Investigación y Extensión Educativa del Museo Thyssen Bornemisza. La publicación y su modelo, el congreso, fueron concebidos como lugares de encuentro y, sobre todo, de intercambio y comunicación constructiva, conceptos esenciales en el desarrollo de la labor diaria de los educadores de museos y que se vuelcan elocuentemente en los resultados que quedan ahora al alcance de los lectores en castellano y en inglés.